Pacto Verde: propuestas pioneras para restaurar la naturaleza en Europa de aquí a 2050 y reducir a la mitad el uso de plaguicidas de aquí a 2030

La Comisión Europea ha adoptado propuestas pioneras para restaurar los ecosistemas dañados y recuperar la naturaleza, y para reducir el uso y el riesgo de los plaguicidas químicos.Asimismo, ha presentado un nuevo enfoque de los acuerdos comerciales para promover un crecimiento ecológico y justo.

La Comisión Europea ha propuesto la primera legislación de la historia que se propone explícitamente restaurar la naturaleza de Europa, mediante objetivos jurídicamente vinculantes, reparar el 80 % de los hábitats europeos en mal estado y devolver la naturaleza a todos los ecosistemas.

La inversión en restauración de la naturaleza suma entre 8 y 38 euros en valor económico a cada euro gastado, gracias a los servicios ecosistémicos que garantizan la seguridad alimentaria, la resiliencia de los ecosistemas y el clima y la salud humana.

Los ecosistemas con mayor potencial para eliminar y almacenar carbono y prevenir o reducir el impacto de las catástrofes naturales serán las principales prioridades y la nueva Ley contará con un marco financiero plurianual actual que destinará alrededor de 100 000 millones de euros al gasto en biodiversidad.

Los objetivos propuestos incluyen entre otros la reversión de la disminución de las poblaciones de polinizadores de aquí a 2030 y aumento su población a partir de ese año, ninguna pérdida neta de espacios verdes urbanos de aquí a 2030 y aumento del 5 % de aquí a 2050 o un aumento global de la biodiversidad en los ecosistemas agrícolas, forestales y marinos.

La propuesta presentada para reducir el uso de plaguicidas químicos contribuirá a construir sistemas alimentarios sostenibles en consonancia con el Pacto Verde Europeo y la Estrategia «De la Granja a la Mesa», que garanticen al mismo tiempo una seguridad alimentaria duradera y protejan nuestra salud.

La Directiva sobre el uso sostenible de los plaguicidas han demostrado ser demasiado débiles y se han aplicado de forma desigual. La Comisión propone objetivos jurídicamente vinculantes para reducir en un 50 % la utilización y el riesgo de los plaguicidas químicos y el uso de los plaguicidas más peligrosos de aquí a 2030, y la prohibición de todos los plaguicidas en zonas sensibles.

Un paquete de medidas políticas clave ayudará a los agricultores y demás usuarios en la transición hacia sistemas de producción de alimentos más sostenibles, en particular: nuevas normas de la política agrícola común que garanticen compensaciones por los costes relacionados durante un período transitorio de cinco años, y medidas más firmes para aumentar la variedad de alternativas biológicas y de bajo riesgo en el mercado.

En consonancia con su política de utilización sostenible de los plaguicidas, la Comisión propondrá una medida que dé continuidad a su compromiso medioambiental mundial a la hora de decidir los límites máximos de residuos en los alimentos. Los alimentos importados que contengan residuos cuantificables de sustancias prohibidas no deberán, con el tiempo, comercializarse en la UE.

La Comisión Europea ha presentado su Comunicación «El poder de las asociaciones comerciales:juntos por un crecimiento económico ecológico y justo», un nuevo plan para mejorar la contribución de los acuerdos comerciales de la UE a la protección del clima, el medio ambiente y los derechos laborales en todo el mundo que incluirá sanciones comerciales en caso de incumplimiento de las disposiciones fundamentales.

En particular, el nuevo enfoque sobre comercio y desarrollo sostenible abarca los siguientes aspectos: Compromiso con los países socios orientado a los resultados y basado en prioridades, mayor participación de la sociedad civil y apoyo a su labor y mayor atención a la aplicación y el cumplimiento.

Desde UGT, siendo conscientes de la esencialidad del medio ambiente para nuestra supervivencia y desarrollo social, acogemos con satisfacción este tipo de medidas dirigidas a atajar la crisis climática y de biodiversidad que nos amenazan, así como a construir un sistema de producción de alimentos más sostenible y saludable. Del mismo modo, secundamos el apoyo económico a los agricultores durante esta transición, orientado a cubrir los costes de la nueva normativa, para que nadie se quede atrás. Un apoyo que consideramos debe distinguir entre los distintos tipos de agricultura, apoyando en mayor medida la agricultura familiar.

En este sentido, consideramos importante que se establezcan mecanismos de trazabilidad de los productos importados provenientes de fuera de la UE que permitan garantizar que los procesos de producción en países terceros cumplen con los mismos estándares ambientales.

Por otro lado, reclamamos una intensificación de la vigilancia del cumplimiento normativo y un refuerzo de las sanciones en materia de compromisos laborales y climáticos que promuevan, con mayor rapidez, un crecimiento ecológico y justo. En este contexto, también demandamos que en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (COP15), que finalmente tras muchos retrasos se celebrará en diciembre en Montreal, se establezca un alto compromiso internacional para la protección de la biodiversidad.

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