Polonia y España avisan a Bruselas: Europa debe avanzar sin esperar a todos
El ministro de Exteriores español y su homólogo polaco firman un inusual manifiesto conjunto en la prensa de Varsovia para reclamar una UE más rápida, más ambiciosa y menos vulnerable a los vetos nacionales.
La publicación de un artículo conjunto de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, y su homólogo polaco, Radosław Sikorski, en el diario polaco Rzeczpospolita no es un gesto diplomático rutinario. Que los ministros de Exteriores de España y Polonia firmen un texto de fondo sobre el futuro de Europa ya es significativo; que lo hagan precisamente en uno de los principales periódicos polacos y en un momento de creciente debate sobre la capacidad de decisión de la Unión Europea lo convierte en una intervención política de primer orden.
Bajo el título Europa: tenemos todo lo que necesitamos, ambos ministros presentan una reflexión que va mucho más allá de la actualidad inmediata. Su tesis central es que la Unión Europea dispone de los recursos, la capacidad económica, el capital humano y el peso político necesarios para desempeñar un papel decisivo en el mundo, pero corre el riesgo de quedarse atrás si continúa atrapada por bloqueos internos y por la falta de voluntad política.
La firma conjunta tiene además una carga simbólica evidente. España y Polonia representan dos extremos geográficos de la Unión y tradicionalmente han tenido prioridades estratégicas distintas. Sin embargo, la guerra de Ucrania, el deterioro del entorno de seguridad europeo y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de la UE han acercado notablemente las posiciones de Madrid y Varsovia.
No es casualidad que Albares y Sikorski hayan coincidido recientemente en diversos foros europeos. La publicación llega pocos días después de un encuentro de ambos responsables diplomáticos en Barcelona, donde participaron en debates sobre los desafíos geopolíticos que afronta Europa.
La coincidencia entre Albares y Sikorski resulta especialmente relevante en materia de defensa europea. Ambos comparten la idea de que la Unión debe reforzar sus capacidades militares e industriales para responder a un entorno internacional cada vez más inestable.
Su planteamiento no pasa por sustituir a la OTAN, que consideran el pilar fundamental de la seguridad euroatlántica, sino por construir una Europa más capaz de asumir responsabilidades propias, aumentar la producción de material de defensa, impulsar proyectos industriales comunes y reducir dependencias externas en sectores estratégicos.
Tanto España como Polonia han defendido en los últimos años un mayor esfuerzo inversor en seguridad, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania, y el artículo refleja esa visión compartida de una Europa más fuerte militarmente, con mayor capacidad de disuasión y preparada para actuar con rapidez ante amenazas que ya no perciben como hipotéticas, sino como una realidad presente en las fronteras del continente.
El artículo parte de una pregunta que los autores califican prácticamente de existencial para el continente: «¿Somos los europeos capaces de encontrar acuerdos?» A partir de ahí construyen un diagnóstico de la situación internacional actual.
Los dos ministros sostienen que Europa se enfrenta simultáneamente a varios desafíos de gran magnitud. En primer lugar, la invasión rusa de Ucrania ha destruido muchas de las certezas sobre las que descansaba la seguridad europea desde el final de la Guerra Fría. Además, advierten del creciente protagonismo de las potencias autoritarias, del uso de la coerción económica como herramienta política y de la presión cada vez mayor sobre el orden internacional basado en reglas. En ese contexto, defienden que apoyar a Ucrania no es únicamente un acto de solidaridad. Es, según escriben, una inversión directa en la seguridad del continente europeo.
Menos bloqueos y más acción
La aportación más relevante del texto aparece cuando ambos ministros abordan uno de los debates más sensibles dentro de la Unión Europea: cómo actuar cuando no existe unanimidad entre los 27.
Albares y Sikorski sostienen que Europa no debería quedar paralizada por la oposición de uno o varios Estados miembros. Por ello reivindican el mecanismo de cooperación reforzada, una fórmula prevista en los tratados europeos que permite a un grupo de países avanzar en determinados proyectos sin necesidad de que todos participen desde el principio.
La frase más llamativa del artículo resume precisamente esa idea: «No tenemos que esperar el acuerdo de los 27 Estados miembros para progresar».
Como ejemplos de ese modelo citan dos precedentes considerados exitosos: el espacio Schengen y la Fiscalía Europea. Ambos nacieron con participación parcial y posteriormente fueron incorporando nuevos miembros.
La propuesta tiene una enorme trascendencia política porque, sin reclamar expresamente la eliminación del derecho de veto, cuestiona de hecho la lógica según la cual un solo Estado puede bloquear decisiones consideradas estratégicas por el resto de socios. Los ministros llegan a señalar que Europa debe aprender de las situaciones en las que «un Estado miembro bloqueaba nuestras decisiones clave».
Otro de los ejes del texto es la necesidad de reforzar las capacidades europeas de defensa. Lejos de plantear una alternativa a la OTAN, Albares y Sikorski defienden que el fortalecimiento europeo debe realizarse en coordinación con la Alianza Atlántica. Sin embargo, consideran que la UE necesita desarrollar más capacidades propias si quiere conservar influencia global y responder a las amenazas actuales.
Para ilustrar esa ambición recurren a uno de los grandes proyectos industriales europeos del último medio siglo: Airbus. Recuerdan que nació en una posición de inferioridad tecnológica respecto a Estados Unidos y que terminó convirtiéndose en uno de los líderes mundiales del sector aeronáutico. A su juicio, la industria europea de defensa podría seguir un camino similar.
Contra el nacionalismo
El artículo contiene también un mensaje político dirigido a quienes defienden respuestas estrictamente nacionales a los desafíos actuales.
Ambos mandatarios argumentan que la respuesta a la crisis de seguridad europea no pasa por «profundizar el nacionalismo», sino por aumentar la unidad política del continente. Consideran que la capacidad de actuación de Europa depende de dos factores: la cohesión entre los Estados miembros y la voluntad política para actuar. Y advierten de que quienes desean una Europa «débil, pequeña y dividida» intentan erosionar precisamente esos dos pilares.
La elección de Rzeczpospolita tampoco parece casual. Polonia se ha convertido en uno de los actores más influyentes de la política europea desde el inicio de la guerra de Ucrania. Varsovia es hoy una referencia ineludible en los debates sobre seguridad, defensa y relación con Rusia. Publicar el artículo en uno de los principales diarios polacos permite lanzar el mensaje desde un país situado en la primera línea estratégica del continente y refuerza la idea de que la visión expuesta no es únicamente una iniciativa española, sino una propuesta compartida por dos Estados miembros con trayectorias históricas y sensibilidades diferentes.
Más que un simple artículo de opinión, el texto de Albares y Sikorski puede leerse como una intervención en uno de los grandes debates que marcarán el futuro de la Unión: si Europa será capaz de actuar como una potencia política en un mundo cada vez más competitivo o si seguirá condicionada por mecanismos de decisión que ralentizan su respuesta.
La conclusión de ambos ministros es inequívoca. Europa, sostienen, se encuentra ante una elección histórica: actuar unida para seguir siendo un actor capaz de influir en los acontecimientos mundiales o resignarse a contemplar cómo otros toman las decisiones. La pregunta que dejan abierta es quién ocupará el lugar de la tercera gran potencia global. Y dejan claro que, a su juicio, la respuesta debería ser Europa.
Fuente: Polonia y España avisan a Bruselas: Europa debe avanzar sin esperar a todos

