Una ley de deforestación descafeinada: Bruselas se apunta a la ola antiecologista y rebaja sus objetivos

La Comisión Europea propone otra reducción de las ambiciones ecologistas ante la presión de la derecha y los ultras.


La primera legislatura de Ursula von der Leyen como presidenta de laComisión Europeaestuvo marcada en parte por la lucha contra la crisis climática e impulsó la agenda verde europea. Bruselas, en un contexto en que los partidos verdes europeos estaban en alza, se convirtió en uno de los principales centros de poder que impulsaba medidas de carácter ecologista. Sin embargo, a finales de su primer mandato, y ya en precampaña de las elecciones europeas, su propia familia política (el Partido Popular Europeo) se apuntó a la ola contraecologista propulsada por la extrema derecha y convirtió su oposición a los planes ecologistas de la Unión Europea en uno de sus principales caballos de batalla electorales.

Este cambio de posición se ha visto muy claro con la polémica ley de deforestación. Se trata de una de las medidas más ambiciosas que presentó la Comisión Europea con el objetivo de garantizar que las importaciones de determinadas materias primas a la UE no contribuyan aún más a la deforestación a nivel mundial. Los productos más afectados son café, el caucho, el aceite de palma, la madera y el cacao, entre otros. De hecho, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre 1990 y 2020 se perdieron 420 millones de hectáreas de bosque, una superficie del tamaño de la UE, una consecuencia fatídica que se quiere evitar. El 10% de esta deforestación mundial corresponde a los productos importados por la el bloque comunitario.

A pesar de que esta ley tuvo en un inicio un apoyo mayoritario en las instituciones europeas, lo acabó perdiendo. Su entrada en vigor se ha prolongado dos veces y se ha ido descafeinando cada vez que se ha tenido que negociar en el Consejo de la UE, que es el organismo que representa los Estados miembros, y en el Parlamento Europeo. Y, por si no fuera poco, la Comisión Europea ha planteado este lunes más reformas de la norma y añade nuevas excepciones. Así Bruselas, que se ha visto presionada por los gobiernos estatales y la Eurocámara, propone rebajar aún más la ambición de la normativa. 

En concreto, la UE ha propuesto este lunes retirar al cuero de la lista de productos que los importadores tienen que asegurarse que no producen deforestación. También van a quedar fuera de la lista los neumáticos de segunda mano a los que solo se les aplica una capa superior de caucho para poder volver a utilizarlos. En cambio, se incluye el café soluble con el objetivo de facilitar la aplicación de la norma y sus controles, ya que el café en general ya se encuentra en la lista de productos afectados.

Esta reforma, al igual que las anteriores, ha vuelto a provocar el enfado de las organizaciones ecologistas sin ánimo de lucro. Entre las que se encuentran World Wide Fund for Nature (WWF) o Greenpeace ya que consideran que reduce de manera sustancial la ambición de la ley, que era una de las medidas ecologistas estrella de la Unión Europea.

«La cadena de suministro de cuero sigue siendo un factor tan importante en la destrucción de los bosques como lo era cuando se incluyó en la ley en 2023», apunta en un comunicado la abogada de Greenpeace en la UE Andrea Carta, que critica que la Comisión Europea haya querido «complacer a poderosas marcas de moda» de manera «inexcusable». Además, la portavoz de WWF Anke Schulmeister‑Oldenhove afirma que el hecho de quitar algunos productos de la lista o de hacer excepciones puede «complicar aún más su aplicación» y los controles, al contrario de lo que argumenta Bruselas.

La derechización de la UE

La historia de la ley de deforestación es uno de los ejemplos más sintomáticos del cambio de postura de la Unión Europea en materia ecologista y el crecimiento de la extrema derecha. El Parlamento Europeo pasó de tener la representación más grande de su historia de parlamentarios verdes a tener una mayoría conservadora y ultra en esta última legislatura. Ha sido este cambio de correlación de fuerzas en la Eurocámara el que permitió al Partido Popular Europeo rebajar las ambiciones climáticas de la UE solo con el apoyo de los ultras, a pesar de la negativa de los socialdemócratas, Verdes, la Izquierda y, en algunos casos, la familia liberal.

Más allá del Parlamento Europeo, la mayoría de gobiernos conservadores o ultras de la Unión Europea también es aplastante, sobre todo en los últimos años. El único gobierno progresista de entre las grandes economías del bloque europeo es España, y tanto la italiana ultra Giorgia Meloni como el conservador alemán Friedrich Merz, así como a veces el francés Emmanuel Macron, presionan para que la UE dé marcha atrás con sus ambiciones ecologistas.

Aparte de la ley de deforestación, los Estados miembros y el Parlamento Europeo han forzado a la Comisión Europea —que también está formada mayoritariamente por comisarios conservadores— a, por ejemplo, reducir las exigencias al sector automovilístico para que rebajen los niveles de emisiones contaminantes, descafeinar las exigencias climáticas para recibir las subvenciones de la política agrícola común (PAC) e incluso la introducción de excepciones para cumplir con los objetivos climáticos de la UE: reducir las emisiones contaminantes en un 55% en 2030 respecto a los niveles de 1990 y la neutralidad climática en 2050.


Fuente: Una ley de deforestación descafeinada: Bruselas se apunta a la ola antiecologista y rebaja sus objetivos | Público

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