La Comisión Europea presenta por primera vez una estrategia de la UE para impulsar la equidad intergeneracional

La Comisión Europea ha adoptado el pasado 5 de marzo de 2026 la primera Estrategia Europea sobre Equidad Intergeneracional, una iniciativa que busca incorporar una perspectiva de largo plazo en la elaboración de las políticas de la Unión Europea y reforzar la consideración de los intereses de las generaciones jóvenes y futuras.

La propuesta parte de la idea de que muchas de las decisiones adoptadas en la actualidad —en ámbitos como la transición ecológica, el mercado de trabajo, la digitalización o las políticas sociales— tienen efectos que se proyectan durante décadas. Por ello, la Comisión plantea la necesidad de garantizar un equilibrio justo entre beneficios y cargas entre generaciones, reforzando lo que denomina el “contrato intergeneracional”.

La estrategia se presenta en un contexto marcado por importantes transformaciones estructurales que afectan de forma diferente a las distintas generaciones. Entre los factores señalados por la Comisión destacan:

  • El cambio demográfico y el envejecimiento de la población europea;
  • Las transformaciones del mercado laboral y la evolución de las trayectorias profesionales;
  • El desarrollo de la digitalización y de la inteligencia artificial;
  • La transición climática y los retos asociados al cambio climático;
  • El aumento de las tensiones geopolíticas y su impacto económico y social.

Según la Comisión, estos desafíos requieren reforzar la capacidad de las instituciones para anticipar impactos a medio y largo plazo y para garantizar que las políticas públicas no generen desequilibrios entre generaciones.

En este marco, la Estrategia sobre Equidad Intergeneracional se articula alrededor de tres dimensiones principales:

  • Políticas justas, mediante herramientas de prospectiva y un “chequeo de la juventud” destinado a evaluar el impacto de las políticas en las personas jóvenes;
  • Oportunidades justas, orientadas a abordar posibles situaciones de discriminación por motivos de edad;
  • Lugares justos, con el objetivo de reducir las desigualdades territoriales que condicionan las oportunidades según el lugar de nacimiento o residencia.

Para integrar este enfoque en la toma de decisiones, la Comisión plantea además varios instrumentos de apoyo a las políticas públicas:

  • La creación de un Índice de Equidad Intergeneracional, destinado a identificar brechas entre generaciones y orientar las políticas públicas;
  • Un paquete multilingüe de elaboración de políticas orientadas al futuro, para reforzar las capacidades de prospectiva en las administraciones públicas;
  • El establecimiento de un Foro de Demografía, como espacio de intercambio sobre la evolución demográfica y sus implicaciones;
  • La iniciativa “Voces del Futuro”, desarrollada junto con el Comité de las Regiones para implicar a autoridades regionales y locales en la planificación a largo plazo.

La Comisión plantea además que este enfoque se incorpore de forma transversal en diferentes ámbitos de actuación de la UE, entre ellos la educación, el acceso a vivienda asequible, los sistemas de protección social y de cuidados, la transición ecológica y el refuerzo del modelo social europeo.

La estrategia incorpora también una dimensión participativa e internacional. Su elaboración se ha apoyado en trabajos del Centro Común de Investigación de la Comisión y en un panel europeo de ciudadanos compuesto por 150 personas de los 27 Estados miembros, que formuló 24 recomendaciones orientadas a reforzar la equidad entre generaciones.

Como próximos pasos, la Comisión prevé presentar un informe de situación a principios de 2028 para evaluar los avances en la aplicación de la estrategia y analizar su impacto en la elaboración de políticas europeas. Este proceso se vinculará además con los debates internacionales impulsados por Naciones Unidas sobre la protección de los intereses de las generaciones futuras.

Desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores valoramos que la equidad intergeneracional empiece a situarse como un eje explícito de la agenda europea, en un contexto de profundas transformaciones demográficas, tecnológicas, económicas y climáticas. Desde el sindicato seguiremos analizando el desarrollo de esta iniciativa, subrayando la importancia de que estos cambios se gestionen desde criterios de justicia social, cohesión territorial y solidaridad entre generaciones.

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