Isabelle Ferreras: «Dar voz y propiedad a los trabajadores va a ser una inversión rentable para las empresas»
«Se puede entender que el ‘no’ de CEOE es ideológico, a nadie le gusta compartir su poder». «Si no se pone solución, un tercio de las pymes quedará en manos de fondos extranjeros».
Isabelle Ferreras lideró el grupo de académicos al que el Ministerio de Trabajo solicitó una guía para abrir los consejos de administración de las empresas a los trabajadores. La politóloga y socióloga es directora en el CSIC belga (FRNS) e investigadora en las universidades de Harvard y Oxford. Está convencida de que dar más participación a los empleados es la mejor respuesta a los retos económicos de las compañías y tacha de «ideológica» la negativa de CEOE a negociar su propuesta.
El informe plantea dar a los trabajadores al menos un tercio de los votos del consejo de administración y un 2% del capital de las empresas ¿esperaban la alarma suscitada entre los empresarios?
Para los expertos que venimos del norte de Europa o de países donde hay mucha más participación de los trabajadores en ese nivel donde se adoptan las decisiones estratégicas como Alemania, Suecia,Países Bajos, yo soy belga, es sorprendente ver que la clase empresarial está tan atada a un modelo, que se cierra a entrar en la discusión.
¿Cómo valora que CEOE haya decidido no sentarse en la mesa de negociación anunciada por Trabajo?
Me ha sorprendido un montón, porque la propuesta parece tener las claves para desarrollarse en un futuro, para maximizar la capacidad de innovar, de mejorar la productividad y la calidad del empleo. Si las empresas quisieran hablar realmente de los desafíos de la economía española y conocer la experiencia internacional, sería positivo. Es relevante el nivel de oposición y de rechazo al debate, me ha sorprendido un montón pese a que me habían advertido que sería difícil.
Parten del artículo 129 de la Constitución, ¿se hace una interpretación extensiva al proponer la entrada en los consejos de administración?
A mí me parece que no se da una interpretación exagerada. La Constitución habla de la participación en las decisiones de las empresas y no pone límite. Hay dos tipos de decisiones: las que se toman en el ámbito de la gestión y las estratégicas. En la historia más reciente, los trabajadores tienen un poco de espacio en las de gestión con los derechos de información y consulta, pero nunca a en las decisiones de nivel estratégico, que quedan en manos del capital, que gobierna la vida de los trabajadores.
Las posiciones que expresan los trabajadores a través de los comités de empresa no son vinculantes ¿eso cambiaría al cederles los votos?
Los comités de empresa deberían tener un nuevo derecho de codecisión vinculante respecto a los sistemas de inteligencia artificial, porque estamos viviendo una transición histórica en la que las herramientas de gobernanza se depositan en esas manos que parecen técnicas. Podría ser una buena forma de avanzar, no me imaginaba que la patronal fuese a agradecer todas las propuestas, pero pensaba que este era uno de los aspectos que se abriría a considerar. La reacción de CEOE me parece de mirar a muy corto plazo, nos enfrentamos a una situación muy grave que requiere considerar de forma más seria el bien que aportan los sistemas de participación de los trabajadores en las decisiones estratégicas.
Señalan que los sindicatos han centrado sus demandas en otras áreas y no han avanzado tanto en la participación ¿creen que se han quedado cortos en este sentido?
En las últimas cinco décadas los sindicatos han estado en una situación defensiva ante el desarrollo del proyecto neoliberal, de apostar por el mercado como solución a los problemas de la sociedad, por más mercado laboral y menos coordinación. Los sindicatos se han puesto más sobre cuestiones de salario y menos sobre esa cuestión esencial que es la ausencia de ciudadanía en el trabajo, esta es una contradicción clave de nuestras democracias y para la que hay que encontrar soluciones.
En las empresas más grandes, se propone que los trabajadores ocupen la mitad del consejo. ¿Es viable que una empresa opere así, con intereses opuestos entre las partes?
Sí, es verdad que pueden tener intereses opuestos y puede haber un choque de intereses entre trabajadores y accionistas, pero este es el modelo alemán y la verdad es que este diseño pone al CEO en una posición de buscar acuerdos. En el ámbito empresarial, todas las partes tienen muy claro que no les interesa ir a un bloqueo, no es igual que en el ámbito político, donde tienen sus sueldos garantizados. Aquí ninguna de las partes tiene interés en que la empresa cierre. Parece una utopía, pero es fácil imaginar una empresa donde hay que encontrar un acuerdo entre las dos partes, de forma que el CEO deja de centrarse solo en tener a los accionistas contentos para buscar un compromiso en ambas partes para acordar.
Respecto al acceso del capital, se plantea que los trabajadores no solo posean parte de la empresa en la que trabajan, sino también de otras. ¿Cómo se haría esto?
Hubo economistas que nos advirtieron sobre que si los trabajadores poseían un poco de capital de la empresa en la que trabajaban iban a tener un grado de concentración del riesgo que no es muy positivo, hay que pensar cómo diversificarlo y también, cómo acelerar la transición de la propiedad de las pymes que no tienen sucesor, para que no queden en manos de fondos extranjeros. Hay que pensar en una estrategia más amplia a través de fondos nacionales y estatales de trabajadores para comprar parte de las empresas con ayuda pública y posiblemente, con otros actores como las cajas de ahorro. Si los trabajadores tienen participación, voz y propiedad, vincula la empresa al territorio y eso es una inversión sostenible, rentable a largo plazo y atractiva para los inversores.
¿Estos fondos ciudadanos conseguirían el acceso de los trabajadores o del conjunto de la sociedad, con jubilados y empresarios incluidos?
Sí, bueno, no se ha cerrado la propuesta, solo se presentan las grandes líneas. Como expertos nos pareció muy importante que España se plantee diseñarlos para dar sentido de conexión a entre el pueblo y su tejido empresarial. Con los niveles de desigualdad actuales hay una división cada vez más grande entre los pocos con acciones y el resto. Es una situación que alimenta a la extrema derecha, por lo que hay que plantear nuevas formas para impulsar la economía que se vinculen al desarrollo democrático y la Constitución marca el camino.
Mencionaba el papel de los gobiernos autonómicos respecto al relevo en las pymes ¿se ha interesado alguno de ellos por la propuesta?
La mayoría de las pymes no tienen un plan de sucesión, si España no pone una solución en marcha, dentro de 10 años hay un tercio de las pymes que van a estar en las manos de fondos extranjeros agresivos. Cataluña se ha interesado, estuve en Barcelona tras presentar el informe, donde hablé con agentes sociales, parlamentarios y percibí que hay interés.
¿Encaja este sistema para heredar la empresa en un contexto en el que los trabajadores cambian varias veces de compañía durante su carrera?
Las empresas tienen que ser más participativas para retener talento. Las personas más comprometidas en su trabajo son las que tienen un mayor nivel de autonomía sobre cómo lo hacen y solo el 21% de los empleados a nivel mundial lo están, eso es un reto mayúsculo. No vas a poder retener talento si no le das voz y es por lo que me pregunté por el ‘no’ de la patronal. Se puede entender que es una posición ideológica, a nadie le gusta compartir su poder, pero hablamos sobre la visión que tienen sobre la economía y el tejido empresarial. Si tratan de evitar esta conversación tendrán menos productividad, menos motivación, más ausencias al trabajo y más exposición a fondos extranjeros.

