Medir e integrar la equidad intergeneracional en la elaboración de políticas de la UE

La Unión Europea debe garantizar que las decisiones políticas actuales no generen más desigualdades ni hagan que las generaciones futuras tengan que asumir una parte desproporcionada de los costes. Este es el mensaje central de un dictamen aprobado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE), en el que se insta a que la equidad intergeneracional se convierta en un principio cuantificable integrado en todas las políticas de la UE.


Las generaciones europeas se enfrentan a dificultades diferentes, pero interrelacionadas. Los jóvenes se enfrentan a la precariedad laboral, a una vivienda inasequible y a dificultades para iniciar una vida independiente, mientras que muchas personas mayores se enfrentan a la pobreza, a la exclusión digital y a un acceso insuficiente a la asistencia y a los servicios esenciales. En su dictamen sobre la Estrategia de Equidad Intergeneracional, elaborado por la ponente María del Carmen Barrera Chamorro y el coponente Krzysztof Balon, el CESE sostiene que estos retos deben abordarse de forma conjunta, en lugar de enfrentar a una generación contra otra.

«El objetivo central de la Estrategia de Equidad Intergeneracional es reducir las desigualdades sociales, económicas, de género, de edad y territoriales entre generaciones, y reforzar la solidaridad y la cohesión social entre generaciones para lograr sociedades democráticas, resilientes, inclusivas y sostenibles», declaró la ponente tras la aprobación del dictamen durante la sesión plenaria de septiembre del CESE.

Hacer medible la equidad intergeneracional

La estrategia de la Comisión Europea propone un nuevo «contrato» intergeneracional basado en una elaboración de políticas justa, en oportunidades justas y en espacios justos. El CESE apoya este objetivo, pero insiste en que la equidad intergeneracional debe convertirse en un principio transversal que se aplique a todas las políticas de la UE y a todos los grupos de edad, prestando especial atención a las personas que se enfrentan a la pobreza, la precariedad, la discriminación o las desventajas territoriales.

El Comité aboga por objetivos a largo plazo, metas e indicadores cuantificables, una rendición de cuentas clara y mecanismos formales para incorporar la equidad intergeneracional en la elaboración de políticas de la UE. Un cuadro de mando transparente, integrado en el Semestre Europeo, debería hacer un seguimiento de ámbitos como la pobreza infantil y de las personas mayores, el empleo juvenil, la educación, la vivienda, los cuidados y el apoyo a la salud mental.

Paquete europeo de empoderamiento de los jóvenes

La vivienda, el empleo y el acceso a los servicios esenciales se encuentran entre las pruebas más evidentes de la solidaridad entre generaciones. Los elevados costes de la vivienda, los bajos salarios iniciales y los empleos precarios están retrasando la independencia de muchos jóvenes, con mayores obstáculos para quienes se enfrentan a la pobreza, la discriminación, la discapacidad o las desventajas geográficas. Por lo tanto, el Comité aboga por un paquete europeo de empoderamiento de los jóvenes que abarque la educación, el empleo de calidad, los salarios dignos, el espíritu emprendedor, la vivienda asequible, la salud mental, la protección social y la lucha contra la precariedad. Asimismo, aboga por una Garantía Juvenil más sólida, un instrumento de la UE para el acceso a la vivienda y el apoyo durante la transición de la educación a un empleo estable.

La vivienda debe reconocerse como un reto estructural intergeneracional, con medidas para ampliar la vivienda asequible y social, apoyar los modelos multigeneracionales y hacer frente a los mercados saturados. Las zonas rurales y remotas necesitan inversión en servicios, conectividad e infraestructuras. Los servicios esenciales asequibles, accesibles y de alta calidad también deben seguir estando disponibles a través de canales no digitales.

Presupuestación intergeneracional y complemento del «Youth Check»

El CESE también aboga por una evaluación de la equidad intergeneracional que complemente el «Youth Check» y examine cómo se reparten las inversiones, las reformas y los costes de transición entre los jóvenes, las personas mayores y las regiones vulnerables. Asimismo, propone el principio de no regresión social: las reformas en materia de empleo, pensiones, protección social, vivienda, cuidados o servicios esenciales no deben aumentar las desigualdades ni suponer una carga desproporcionada para ninguna generación.

El mismo enfoque a largo plazo debería guiar el gasto de la UE. El Comité recomienda una presupuestación intergeneracional para el marco financiero plurianual de la UE, que incluya una evaluación sistemática de cómo los recursos afectan a las diferentes generaciones.

Creación de un Consejo Europeo para la Solidaridad Intergeneracional

El CESE desea que se reconozca plenamente a los jóvenes y a las personas mayores como partes interesadas de pleno derecho en el diálogo civil de la UE. Aboga por estructuras que permitan una participación significativa de los jóvenes en la toma de decisiones, tomando como modelo concreto la «Prueba de la Juventud» del CESE. Asimismo, deberían existir mecanismos específicos que garanticen la participación efectiva de las personas mayores.

El Comité propone asimismo un Consejo Europeo para la Solidaridad Intergeneracional que reúna a los interlocutores sociales, las organizaciones juveniles, la sociedad civil, expertos independientes y representantes de los órganos consultivos de la UE. Este Consejo supervisaría la aplicación, formularía recomendaciones y garantizaría una participación estructurada.

En opinión del Comité, la equidad intergeneracional no debería consistir en elegir entre jóvenes y mayores, sino que debería garantizar que ninguna generación progrese a expensas de otra.


Fuente: Measuring and embedding intergenerational fairness in EU policymaking | EESC

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