El euro digital no debe sustituir al efectivo y debe proteger el empleo

Mari Carmen Barrera reclama diálogo social, formación y garantías para que la nueva infraestructura europea de pagos avance sin dejar atrás a las personas trabajadoras ni a los colectivos más vulnerables.


La secretaria confederal de Políticas Europeas de UGT y vicepresidenta del Grupo de Trabajadores del Comité Económico y Social Europeo (CESE), Mari Carmen Barrera, participó el pasado 23 de octubre en la mesa sobre el impacto económico y social del euro digital del IV Encuentro Socioeconómico de la Comunitat Valenciana, celebrado en Castellón.

Durante su intervención, defendió que el euro digital constituye un proyecto político, económico y social que va más allá de la innovación tecnológica. Su desarrollo puede reforzar la autonomía estratégica europea y reducir la dependencia de proveedores de pago internacionales, pero debe avanzar con seguridad jurídica, participación social y garantías para la ciudadanía.

Barrera subrayó que el euro digital debe complementar al efectivo, nunca sustituirlo, y ofrecer una alternativa pública, segura, accesible y gratuita para los servicios básicos. Asimismo, incidió en la necesidad de proteger la privacidad, reforzar la ciberseguridad y garantizar que la transformación digital no genere nuevas barreras de acceso a los servicios financieros.

Desde la perspectiva laboral, identificó cuatro ámbitos que requieren especial atención: el transporte y la gestión del efectivo, la banca minorista, el comercio y los servicios esenciales, y los proveedores de tecnología financiera y servicios de pago. Aunque todavía no existe una estimación oficial del número de empleos directamente afectados, advirtió de la necesidad de evaluar con mayor precisión las consecuencias de esta transformación sobre las plantillas y las condiciones de trabajo.

Por ello, reclamó la participación de las organizaciones sindicales desde las primeras fases del proyecto, junto con medidas de formación y recualificación, diálogo social efectivo y negociación anticipada de los cambios organizativos. La adaptación tecnológica debe realizarse sin trasladar sus costes a las personas trabajadoras ni debilitar las infraestructuras que garantizan el acceso al efectivo.

Barrera concluyó que el éxito del euro digital no debe medirse únicamente por sus resultados tecnológicos o financieros, sino también por sus efectos sociales y laborales. La modernización de los pagos debe contribuir a una transición justa, preservar los derechos y garantizar que nadie quede atrás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *