Seis países europeos se unen a España e Irlanda y desafían la complicidad de Bruselas con Israel

Doce países anuncian su intención de sancionar el comercio de productos procedentes de las colonias ilegales de Cisjordania. Entre ellos se cuentan Canadá y Reino Unido.


Doce países se han decidido a dar el paso y han anunciado su intención de sancionar el comercio e introducir restricciones a los productos procedentes de las colonias ilegales de Cisjordania. Entre ellos se cuentan Canadá y Reino Unido, pero también ocho que forman parte de Unión Europea.

Se han visto obligados a actuar a nivel nacional porque la iniciativa no avanza en Bruselas. En numerosas ocasiones, la idea se ha planteado en las reuniones de los ministros de Asuntos Exteriores comunitarios. Pero siempre ha habido un país dispuesto a impedir su avance, a lo que se suma el hecho de que la propia Comisión Europea nunca ha presentado una propuesta legislativa formal para imponer esta prohibición.

Ante este bloqueo, algunos países como España e Irlanda ya habían tomado medidas. Este martes se les han sumado Francia, Dinamarca, Finlandia, Polonia, Portugal y Suecia. Y lo hacen ante el dramático incremento de los ataques de los colonos contra los palestinos y la expansión de unos asentamientos que no dudan en tachar de «ilegales bajo el derecho internacional». El más contundente en sus críticas ha sido el ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, quien ha acusado al Gobierno israelí de «hacer la vista gorda» ante la «limpieza étnica» llevada a cabo por los colonos en Cisjordania.

Este anuncio abre una brecha a la impunidad de Israel, aunque Europa está todavía lejos de golpear a su economía. Se trata de una medida simbólica porque actualmente el comercio con los asentamientos tan sólo representa un 0,5% de los intercambios comerciales con Israel. Y esto es todavía más cierto si se tiene en cuenta que para Israel la UE es su principal socio comercial: representa casi el 32% de todo su comercio de bienes.

Pero las decisiones simbólicas también cuentan a la espera de que algún día se imponga una decisión que sí tendría un gran calado: la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel. O al menos, de su apartado comercial, lo que implicaría el retorno de los aranceles. Pero la primera medida debe ser aprobada por unanimidad y la segunda por mayoría cualificada. Y ni la una ni la otra han podido alcanzarse a pesar de las numerosas voces que así lo exigían, en la calle pero también dentro del propio Consejo de ministros de Exteriores.

Lo más lejos que ha ido hasta ahora la Unión Europea ha sido sancionar a colonos y organizaciones vinculados a la violencia y a la expansión extremista de los asentamientos. En mayo, los Estados miembros alcanzaron un acuerdo para imponerles medidas restrictivas. Sin embargo, los dos ministros más ultraderechistas del Gobierno de Benjamin Netanyahu, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, quedaron fuera de la lista.

El principal obstáculo han sido siempre Alemania e Italia, que insisten en la necesidad de mantener abiertas las vías del diálogo con Israel. Y no se puede olvidar que la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es alemana.

Pero su paciencia parece que empieza a resquebrajarse. El pasado mes de agosto criticó abiertamente los planes del Gobierno israelí de expandir los asentamientos en Cisjordania, en particular sobre la zona E1, situada al este de Jerusalén. «Socava la solución de dos Estados al dividir Cisjordania y romper la continuidad territorial de los Territorios Palestinos», escribió en sus redes sociales. De hecho estaba suscribiendo una declaración de nueve países europeos que también firmaron Berlín y Roma.

Está por ver si de las palabras se pasa a los hechos. Hasta ahora la Unión Europea ha fracasado en el intento. Pero el mensaje para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu parece claro: la ocupación violenta puede tener un precio.

Y a Israel no le ha gustado el anuncio de restricciones comerciales por parte de 12 países. El presidente Isaac Herzog lo ha calificado de «injerencia flagrante», mientras el ministro de Exteriores, Gideon Saar, ha anunciado represalias diplomáticas contra Londres.


Fuente: Seis países europeos se unen a España e Irlanda y desafían la complicidad de Bruselas con Israel | Público

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