Bruselas deja en manos de los gobiernos la respuesta a la crisis energética y evita imponer medidas como el teletrabajo

La Comisión Europea anima a los Estados miembros a hacer uso del margen que da la legislación para que los países apoyen a los colectivos más vulnerables y las empresas más afectadas.


La Comisión Europea ha presentado este miércoles un paquete de medidas que pasa por mejorar la coordinación en la compra de combustible, dar flexibilidad a los gobiernos para que puedan apoyar a los colectivos más vulnerables y las empresas más afectadas, y en último término avanzar hacia la electrificación, pero deja en manos de los Estados miembros la respuesta a la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio.

«El papel de la Unión Europea es apoyar, coordinar y acelerar para que nuestras acciones tengan el mayor impacto posible», ha dicho el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, durante una rueda de prensa. «En lo que respecta a la protección de los consumidores frente a las subidas de precios, los Estados miembros cuentan con las herramientas necesarias«, ha añadido. 

Desde que empezó la guerra en Oriente Medio, provocada por los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, los europeos han pagado más de 24.000 millones de euros extra en los mercados de la energía. Y la situación continúa agravándose a pesar del alto el fuego pactado entre Washington y Teherán.

«Estos costes se están sintiendo aquí y ahora en hogares y empresas de toda Europa. Pero el verdadero impacto de esta crisis es a largo plazo. Está evolucionando. Es impredecible», ha reconocido Jorgensen. «Es importante ser claros con nuestros ciudadanos. Los próximos meses estarán llenos de incertidumbre«, ha insistido. 

El comisario de Energía ha asegurado, sin embargo, que la UE está preparada para «proteger a los ciudadanos más vulnerables», «proteger los sectores más expuestos», y protegerse de futuras crisis. La receta de Bruselas para hacerlo pasa por dar margen a los gobiernos para que alivien la carga de las familias, den apoyo financiero a la industria y se coordinen para rebajar la factura a la hora de comprar combustible y evitar cortes de suministro.

Compras coordinadas

Por un lado, la Comisión pide fortalecer la coordinación entre los gobiernos europeos, tanto a la hora de rellenar los depósitos de gas como en posibles liberaciones de reservas de petróleo. En este sentido, destaca los grupos de coordinación, que nacieron en la anterior crisis energética, y se reúnen a menudo. 

«Trabajaremos con los Estados miembros para reabastecer nuestras reservas de gas a tiempo para el próximo invierno sin ejercer una presión innecesaria sobre los mercados», ha explicado Jorgensen. También que los europeos tienen que aprovechar al máximo la capacidad de refinado en el continente. Bruselas apunta también a la necesidad de coordinar posibles medidas de emergencia —en particular el combustible para aviones y el diésel— en caso de escasez.

El próximo mes de mayo, la Comisión presentará además una serie de directrices específicas para el sector aéreo para abordar las posibles consecuencias de problemas de suministro. Para mejorar el seguimiento de la situación, el Ejecutivo comunitario ha propuesto crear un Observatorio de combustibles que monitorice las importaciones, las exportaciones y las existencias. 

En el sector aéreo, la Comisión es consciente de la gravedad de la situación y del potencial impacto en la economía, pero, de momento, no se plantea el racionamiento. «Que logremos prevenir o limitar la crisis de seguridad del suministro depende de su duración. Hacemos todo lo posible», ha dicho Jorgensen. «Pero, obviamente, también debemos ser honestos y reconocer que, si nos encontraremos o no en una crisis de seguridad del suministro, depende principalmente de lo que sucede en Oriente Medio«, ha reconocido.

De lo que no hay ni rastro es de las medidas para reducir la demanda, como el teletrabajo, el cierre de edificios públicos o el acceso libre al transporte público. «Todavía animamos a los estados miembros a hacer lo que puedan para reducir la demanda«, ha dicho el comisario de Energía, «qué tipo de medidas optan por usar, creemos que lo tienen que decidir los propios estados miembros«, ha puntualizado. 

Ayudas sociales y de Estado

Para apoyar a los colectivos más vulnerables, la Comisión ha propuesto que los gobiernos opten por planes de apoyo en función de los ingresos, vales de energía y planes sociales que prevengan la desconexión. También ha abierto la puerta a la posibilidad de que los Estados reduzcan impuestos especiales sobre la electricidad para hogares vulnerables. «Presentamos a los Estados miembros las mejores prácticas y las soluciones más eficaces para proteger a los ciudadanos y a los sectores más expuestos», ha dicho Jorgensen.

Otra iniciativa que se ha quedado fuera del paquete es la flexibilización de las ayudas de Estado que la presidenta de la Comisión Europea se comprometió a aprobar antes de que acabe abril. La vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha explicado que están finalizando el trabajo «sobre un marco temporal de ayudas estatales, manteniendo la posibilidad de implementar medidas específicas y temporales para apoyar a los más afectados por esta crisis». 

Tampoco está en el paquete de la Comisión el impuesto a los beneficios extra de las eléctricas por el alza de los precios del gas que pedían países como España, o el límite al precio que se había barajado. Ribera ha defendido, por experiencia propia, que la decisión no ha estado motivada porque estas medidas no funcionen sino porque el impacto varía según el país. Respecto a la tasa, ha apuntado que un gravamen a nivel comunitario requiere unanimidad, algo que parece poco probable alcanzar.

Europa verde e independiente

A largo plazo, Bruselas sigue mirando a las energías limpias como la alternativa más segura. «Los europeos queremos paz y prosperidad. Necesitamos energía y sabemos que ya no puede utilizarse como instrumento de dominación o guerra«, ha dicho Ribera. La Comisión ha llamado en su propuesta a los gobiernos a hacer uso de mecanismos como el fondo de recuperación o la política de cohesión para invertir en la transición energética, consciente de que el sector privado también es necesario.

«Convocaremos una cumbre de inversión en energías limpias que reunirá a inversores, investigadores e instituciones públicas para convertir la ambición en acción», ha dicho Jorgensen. «Nuestro objetivo es movilizar la inversión privada que necesitamos con tanta urgencia para lograr soluciones transformadoras inmediatas. Al invertir en energías limpias y electrificación, generamos más capital para nuestra economía«, ha añadido.

«Queremos implementar un sistema diferente basado en soluciones limpias y de producción nacional, electrificación y eficiencia, considerando que estos son los principales impulsores para lograr libertad, autonomía y reducir vulnerabilidades», ha dicho Ribera. La Comisión presentará el próximo verano un plan de electrificación para el continente.

«Tenemos motivos para ser optimistas en este ámbito. La generación de energía renovable en Europa alcanzó un nuevo récord en el primer trimestre de este año. Un 15% superior a la del primer trimestre de 2025″, ha asegurado la española. Aunque matizando que «las soluciones limpias no pueden ser un privilegio de unos pocos» y se ha comprometido a que sean accesibles «para que todos puedan disfrutar de sus beneficios».


Fuente: ENERGÍA | Bruselas da margen a los gobiernos para apoyar a ciudadanos y empresas pero deja en sus manos la respuesta a la crisis energética

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