La Comisión presenta una nueva Estrategia para la Igualdad de Género 2026-2030

La Comisión Europea ha presentado el pasado 5 de marzo de 2026 su nueva Estrategia para la Igualdad de Género 2026-2030, cuyo objetivo es reforzar las políticas europeas destinadas a promover la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida.

La estrategia plantea integrar la perspectiva de género tanto en el entorno digital como fuera de él, abarcando ámbitos como la educación, la salud, el empleo, la economía o la participación política. Asimismo, incorpora nuevos desafíos vinculados a la evolución tecnológica y social, como la ciberviolencia, la desinformación o los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial, que afectan de forma particular a mujeres y niñas.

Según estimaciones del Instituto Europeo de la Igualdad de Género, al ritmo actual la plena igualdad entre mujeres y hombres en la Unión Europea podría tardar hasta 50 años en alcanzarse, lo que pone de manifiesto la necesidad de intensificar las políticas públicas en este ámbito.

La estrategia se ha presentado en la antesala del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) y da continuidad a la Estrategia para la Igualdad de Género 2020-2025, durante la cual se adoptaron diversas iniciativas legislativas relevantes a nivel europeo. Entre ellas destacan:

  • La legislación europea para combatir la violencia contra las mujeres;
  • La Directiva sobre transparencia salarial;
  • Las medidas destinadas a mejorar el equilibrio de género en los consejos de administración; y
  • La aplicación de normas europeas para reforzar la conciliación de la vida familiar y profesional.

No obstante, la Comisión reconoce que persisten desigualdades significativas entre mujeres y hombres en la Unión Europea, así como importantes diferencias entre Estados miembros.

En este contexto, la nueva Estrategia para la Igualdad de Género establece varias prioridades de actuación para el periodo 2026-2030. Entre ellas destacan:

  • La lucha contra la violencia de género, con especial atención a las formas de violencia en línea y a fenómenos emergentes como los deepfakes o deepnudes sexualmente explícitos, así como el refuerzo de la aplicación de la Directiva europea contra la violencia hacia las mujeres;
  • La implicación de hombres y niños en la promoción de la igualdad, mediante iniciativas destinadas a abordar narrativas y dinámicas de polarización en el entorno digital que afectan al debate sobre igualdad de género;
  • La incorporación de la salud con perspectiva de género, que se integra por primera vez como ámbito específico de actuación, incluyendo iniciativas destinadas a mejorar la calidad y accesibilidad de la atención sanitaria para las mujeres y a reforzar la investigación médica sensible al género;
  • El refuerzo de la igualdad económica y laboral, mediante acciones orientadas a impulsar la participación de las mujeres en sectores como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), así como iniciativas destinadas a reducir la brecha salarial y de pensiones y a mejorar el acceso de las mujeres empresarias a la financiación;
  • La promoción del liderazgo y la participación política de las mujeres, con el objetivo de abordar su persistente infrarrepresentación en los parlamentos y en la administración pública, incluyendo la elaboración de recomendaciones europeas sobre seguridad en la vida política;
  • El fortalecimiento de la dimensión internacional de la igualdad de género, con el desarrollo de nuevas iniciativas en la acción exterior de la UE, entre ellas la preparación de un futuro Plan de Acción de Género IV y nuevas medidas en el marco de la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad.

La estrategia prevé asimismo el intercambio de buenas prácticas entre Estados miembros en ámbitos como la conciliación, la igualdad laboral o cuestiones emergentes como la pobreza menstrual o menopáusica.

Desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores valoramos que la igualdad de género continúe siendo una prioridad en la agenda europea. No obstante, persisten importantes brechas en el empleo, los salarios, las pensiones y la participación económica de las mujeres, por lo que resulta fundamental reforzar las políticas públicas y garantizar la aplicación efectiva de las medidas adoptadas para avanzar hacia una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.

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