Trabajar en varios países europeos no significa perder derechos sociales

Mari Carmen Barrera explica en Canal Sénior cómo se coordinan las cotizaciones y las prestaciones sociales cuando la vida laboral transcurre en distintos países de la Unión Europea.


La movilidad laboral dentro de la Unión Europea no debe suponer una pérdida de derechos para las personas trabajadoras. Así lo ha explicado Mari Carmen Barrera, secretaria de Políticas Europeas de UGT y vicepresidenta del Grupo de los Trabajadores del Comité Económico y Social Europeo (CESE), en una entrevista para el pódcast de Canal Sénior sobre la coordinación de los sistemas de Seguridad Social.

Barrera ha recordado que la Unión Europea no cuenta con un sistema único de pensiones o de prestaciones sociales, sino con unas normas comunes que permiten coordinar los distintos sistemas nacionales. Entre sus principios fundamentales se encuentra la totalización de los periodos de seguro: cuando es necesario para reconocer una prestación, los años cotizados en otros Estados miembros también pueden tenerse en cuenta. De este modo, trabajar en España, Francia o Alemania no implica empezar de cero ni perder las cotizaciones acumuladas.

Esta coordinación también se aplica a otras prestaciones, como el desempleo, la enfermedad, la maternidad, los accidentes de trabajo o las prestaciones familiares. En el caso de los desplazamientos temporales por motivos laborales, además, las personas trabajadoras pueden continuar cubiertas por la Seguridad Social de su país de origen cuando se cumplen las condiciones previstas en la normativa europea.

La secretaria de Políticas Europeas de UGT ha señalado, no obstante, que todavía existen dificultades administrativas, problemas de intercambio de información y posibles lagunas en los historiales de cotización. Por ello, ha defendido la necesidad de avanzar en la digitalización y en una mejor conexión entre las administraciones nacionales, con garantías que permitan acreditar y conservar los derechos generados a lo largo de toda la vida laboral.

Barrera también ha trasladado varias recomendaciones a quienes hayan trabajado en distintos países: solicitar y conservar los certificados de cotización y las vidas laborales de cada Estado, comprobar que el historial está completo y comenzar a informarse al menos seis meses antes de la jubilación. Las edades y condiciones de acceso a la pensión pueden variar entre países, por lo que no siempre se reconocerán todas las partes de la prestación al mismo tiempo.

La entrevista pone de relieve cómo las normas europeas tienen consecuencias directas sobre la protección social y los derechos de millones de personas que estudian, trabajan o se jubilan fuera de su país de origen.

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