La UE acoge con cautela la victoria en Bulgaria de un nuevo líder prorruso tras la derrota de Orbán en Hungría

Rumen Radev aboga por retomar las relaciones con Moscú y es contrario al apoyo militar a Ucrania.


Hace tan solo una semana, la mayoría de los líderes europeos celebraba la victoria de Peter Magyar en las elecciones húngaras y el fin de 16 años de mandato de Viktor Orbán. Este lunes, vuelven a saltar las alarmas en la Unión Europea. Un nuevo líder prorruso se sentará previsiblemente en el Consejo Europeo: el futuro primer ministro búlgaro, Rumen Radev. 

Radev ha logrado una apabullante victoria. Con casi el 45% de los votos, será la primera vez desde 1997 que un partido logra suficientes escaños para gobernar en solitario. Esto supone un giro radical en Bulgaria, que ha ido a las urnas ocho veces en los últimos cinco años. Pero para la UE es, previsiblemente, un nuevo dolor de cabeza. 

Bulgaria en la UE

El futuro primer ministro búlgaro aseguró tras su victoria que «la gente rechazó la autocomplacencia y la arrogancia de los partidos tradicionales y no cayó presa de mentiras ni manipulaciones». También aseguró que construirá una Bulgaria fuerte «en una Europa fuerte».

Pero como Orbán, Radev tiene una visión muy específica de en qué se traduce esa fortaleza. El búlgaro se opone a dar ayuda militar a Kiev y a sancionar al Kremlin, y defiende la necesidad de restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Moscú.

Sin embargo, a diferencia de su colega húngaro, estas cuestiones no han estado en el centro de su campaña. Aunque también ha mostrado su rechazo al euro, que Bulgaria adoptó hace solo unos meses, Radev ha puesto sobre todo el foco en la lucha contra la corrupción. Esto le da ahora cierto margen de maniobra en su política europea y exterior.

Pragmatismo vs sectarismo

«Lo que Europa necesita ahora mismo es pensamiento crítico, acciones pragmáticas y buenos resultados, sobre todo para construir una nueva arquitectura de seguridad y recuperar su poderío industrial y su competitividad«, insistió Radev. «Esa será la principal contribución de Bulgaria a su misión europea», añadió. 

Bruselas prefiere no anticiparse. Radev no es el único líder populista y prorruso en el bloque. Robert Fico en Eslovenia y Andrej Babis en República Checa tienen visiones parecidas. Y aunque Fico ha dado su apoyo a Orbán en ocasiones, también ha demostrado ser más pragmático y menos disruptivo que el húngaro. 

«Digamos que [el presidente ruso Vladímir] Putin probablemente no está decepcionado por ese resultado», ha reconocido Sophia Russack, investigadora del Centro Europeo de Estudios Políticos (CEPS, por sus siglas en inglés) en una entrevista con EL PERIÓDICO. «Podríamos ver un comportamiento similar, digamos, de abuso de veto, destructivo«, ha dicho, aunque al mismo tiempo, ha apuntado a que Radev no tiene la experiencia de Orbán.

Sin embargo, las felicitaciones a Radev no han sido ni tan numerosas ni tan sentidas como a Magyar. «Bulgaria es un miembro orgulloso de la familia europea y desempeña un papel importante en la solución de nuestros desafíos comunes», ha dicho en una publicación en redes sociales la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha dicho que espera trabajar con el búlgaro «por la prosperidad y la seguridad de Bulgaria y Europa».

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha llamado a Radez para felicitarle por su «contundente victoria». El portugués le ha instado a trabajar juntos «por una Europa próspera, autónoma y segura». Las próximas semanas determinarán cómo de fácil será ese trabajo.

Solo un síntoma

«Es un poco irónico. Hace una semana, todos estábamos felices», ha reconocido Russack. Pero para la investigadora esto es en realidad solo un síntoma «que deja al descubierto que el problema nunca ha sido Orbán, sino la unanimidad»

La propia presidenta de la Comisión reconoció tras la victoria de Magyar en Hungría que el cambio era necesario. «Avanzar hacia la votación por mayoría cualificada en política exterior es una forma importante de evitar bloqueos sistémicos, como hemos visto en el pasado», dijo von der Leyen. 

Para Russack es un problema de voluntad política. En un mundo sumido en el caos donde la Unión Europea busca su sitio, estas reformas son más necesarias y, al mismo tiempo, mucho más difíciles que nunca. Ese caos «deja al descubierto las deficiencias subyacentes, pero también desvía la atención de la reforma», ha apuntado la investigadora. «La atención se centra en el problema más apremiante», como la crisis energética, ha añadido, «y no en la reforma institucional».


Fuente: La UE acoge con cautela la victoria en Bulgaria de un nuevo líder prorruso tras la derrota de Orbán en Hungría

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