El primer ministro de Bélgica dimite tras fracasar las negociaciones de Presupuestos

De Wever decide dejar el cargo tras una última reunión, y meses de debate, con el resto del Gobierno para aprobar un recorte de 10.000 millones de euros y subidas de impuestos.


Nueva crisis de gobierno en Bélgica. El primer ministro belga, Bart De Wever, ha presentado su dimisión ante el rey Felipe este lunes, tras el último fracaso cosechado en las negociaciones con el resto del Gobierno para sacar adelante los Presupuestos generales del país. El Ejecutivo lleva meses enrocado en este debate, pero ha sido esta noche pasada cuando la paciencia del jefe del gabinete se ha agotado. De Weber entraba esta mañana en el Palacio Real sin hacer declaraciones a los periodistas y poco después ha trascendido que ponía su cargo a disposición del monarca. El principal escollo de las conversaciones es el tijeretazo de 10.000 millones de euros que el primer ministro quiere efectuar en las cuentas públicas, además de una subida de impuestos que tampoco convence a todos sus socios.

De Wever considera que las dos medidas son necesarias para sanear las finanzas belgas. La deuda pública asciende a 719.077 millones de euros, según datos del segundo trimestre de este año, lo que equivale al 110,2 % del PIB. Por delante en la Unión Europea solo se encuentran Grecia, Italia y Francia. Además, las previsiones apuntan a una desaceleración del crecimiento y una menor tensión de la actividad industrial durante este año mientras los ciudadanos se enfrentan a un notable aumento de la inflación.

La senda de la readecuación y los recortes debe realizarse entre este año y el 2029, según las recomendaciones de la Unión Europea. Pero el Gobierno muestra posturas dispares. La coalición que dirige el país, llamada Arizona+LE, reúne a cinco partidos con ideologías muy diferentes; desde el conservador nacionalista de Flandes que lidera el propio De Wever hasta el partido socialista y los democratacristianos. Las discrepancias son notables. Por ejemplo, los socialistas defienden el incremento de los gravámenes al patrimonio, pero en cambio rechazan los recortes sociales propuestos por los conservadores y centristas, que influirían decisivamente en la Sanidad.

Los recortes que plantea el Gobierno belga también han enfrentado una dura oposición por parte de la ciudadanía belga. Los estudiantes protagonizan desde hace un mes manifestaciones que en algunos casos han derivado en graves disturbios. A finales de esta semana ha sido convocada una movilización a nivel nacional y el 17 de noviembre se celebrará una huelga general. Hace justo un año, el descontento social derivó en una huelga nacional de tres días, como protesta ante las propuestas del Ejecutivo para encarecer el IVA de ciertos productos como el diésel y la gasolina. El gobierno de De Wever también ha querido eliminar la indexación automática de la inflación en los salarios superiores a 4.000 euros brutos y ha planteado la reincorporación al trabajo de las personas con enfermedades de larga duración. También acordó una reforma de pensiones que equipara los períodos de enfermedad y de baja, una medida que generó un gran descontento social.

De momento, las espadas siguen en alto. Los socios de la coalición han anunciado su disposición a seguir negociando mientras el monarca debe decidir si acepta la dimisión del primer ministro o le pide que reanude las conversaciones. En un mensaje en redes sociales, el Palacio Real ha confirmado que Bart de Wever ha presentado su dimisión, una decisión que el rey «mantiene congelada» al menos por ahora.

A partir de mañana el rey comenzara las consultas con los socios de Gobierno y ha llamado a la «responsabilidad de todos los partidos» en un momento de «dificultades económicas» en el que «Bélgica no puede permitirse una crisis política prolongada». El monarca volverá a reunirse con De Wever el viernes 6 de noviembre y, si no hay acuerdo, solicitará al resto de los partidos que exploren una nueva coalición de Gobierno, En última instancia, convocaría elecciones anticipadas.

La división de las regiones de Valonia y Flandes hacen que Bélgica sea especialmente difícil de gobernar. De hecho el país ha roto en varias ocasiones el récord del estado que más tiempo ha tardado en formar Gobierno. El liberal flamenco Alexander De Croo juró el cargo de primer ministro el 1 de octubre de 2020, 493 días después de las últimas elecciones y 650 días después de la caída del Gobierno federal.


Fuente: El primer ministro de Bélgica dimite tras fracasar las negociaciones de Presupuestos

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