La batalla por las reglas de la IA: EEUU busca blindar su dominio, China acelera y Europa busca su sitio

Las grandes compañías tecnológicas del país norteamericano se han posicionado a favor de ralentizar su avance para poder establecer sus propios criterios normativos en materia de seguridad. Pekín lo considera un intento de «estrangulamiento» para expulsar sus productos del mercado internacional, mientras que la UE apuesta por crear en paralelo un marco regulatorio sólido.


Los magnates tecnológicos en EEUU han iniciado una campaña para «desacelerar» la implantación de la IA en el mundo. Tras las ampulosas palabras del exempleado de Anthropic, Jacob Coxon, quien aseguró que podría «matarnos a todos» para finales de la década. OpenAI, Google y xAI se han sumado a los posicionamientos por ralentizar su desarrollo para garantizar la seguridad de los sistemas más innovadores, que por ahora presentan diferentes peligros, imprevisibilidad y falta de control. Pero todo esto no tiene implicaciones solo a escala empresarial, sino que también afecta al equilibrio geopolítico en un tensionado contexto multipolar.

El consejero de Donald Trump en materia tecnológica, David Sacks, contó este lunes a la CBS que «estos riesgos se pueden controlar» y aseguró que desea continuar con el desarrollo de la IA. «¿Por qué actúas como si esto fuera algo que no puedes controlar?», se preguntó, en referencia al director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei. «Si no puedes controlarlo, entonces no lo hagas». El tecnólogo publicó este sábado un ensayo en el que, siguiendo la estela de Coxon, pedía esta ralentización a la que posteriormente se sumaron el resto de sus homólogos. 

«Dejad de fingir que la motivación para reducir el ritmo es puramente altruista», replicó Sacks en Twitter este lunes. El asesor de Trump consideró que, en realidad, si las actuales empresas tecnológicas deciden frenar el ritmo de comercialización, puede dar lugar a «una conversación más inteligente» sobre la regulación. Aprovechó para despreciar la postura más crítica de Bernie Sanders. Asimismo, comentó que «es muy poco probable que China se sume a un acuerdo mundial, y eso también hay que tenerlo en cuenta».

El «estrangulamiento» que denuncia China

El Ministerio de Exteriores del gigante asiático también cerró filas este lunes a favor de la promoción de la IA. «China está dispuesta a seguir trabajando junto con la comunidad internacional para responder activamente a los riesgos y desafíos que plantea la ciberseguridad en la era inteligente, impulsar la construcción de una comunidad de futuro compartido en el ciberespacio, y hacer que internet beneficie a los pueblos de todos los países», apuntó el portavoz del departamento, Guo Jiakun.

El diario oficialista Global Times, dependiente de un órgano del Partido Comunista de China (PCCh), fue más contundente en una editorial publicada este domingo. En concreto, valoró que la élite tecnológica de EEUU trataba de esconder tras esta llamada a la prudencia un «manual de Guerra Fría» contra la IA del país oriental. Según el rotativo, el ensayo que publicó Amodei contendría una «agenda oculta» que buscaría «estrangular» el desarrollo chino. Alejandro Sacristán, consultor sobre innovación tecnológica, valora que la reciente postura de las cuatro compañías estadounidenses responde a «crear un oligopolio protegido que asfixie la competencia del código abierto (open source) y blinde su dominio del mercado antes de salir a bolsa».

«La inteligencia artificial se está convirtiendo cada vez más en una tecnología estratégica, lo que podría intensificar la competencia entre Estados Unidos y China, ya que Washington busca mantener su liderazgo tecnológico mientras que China acelera su desarrollo nacional», añade por su parte Theresa Seipp, investigadora en el Laboratorio de IA, Media y Democracia de Países Bajos.

Sacristán indica que «desafortunadamente» estas herramientas pueden utilizarse para llevar a cabo «una guerra híbrida» y «afectar estructuras críticas de países enteros, especialmente la infraestructura eléctrica». Por este motivo, «la postura China es muy conocida». El experto afirma que el país asiático denuncia los últimos movimientos de los tecno-oligarcas como «prácticas maliciosas«, pero, al mismo tiempo, «se va a cuidar dentro de sus fronteras». Asegura que China continuará su mismo ritmo y desarrollando estas innovaciones en sus propios términos.

Establecer sus propias reglas del juego

Este conflicto multipolar en torno a la IA recuerda a la contienda de Washington contra Huawei, según expresa a Público Ekaitz Cancela, periodista especializado en tecnología y autor de libros como Despertar del sueño tecnológico o Utopías digitales. Esta empresa china comenzó a ocupar un lugar destacado en el equipamiento de telecomunicaciones con la llegada del 5G. EEUU presionó en el control de exportaciones para obstaculizar el desarrollo de chips y diferentes países decidieron de manera progresiva prescindir del equipamiento de la compañía asiática

Cancela considera que con la IA sucede algo similar. En realidad, «estamos viendo un acuerdo entre competidores», afirma. La intención de las tecnológicas es elegir «el marco de lo que es lícito y lo que no» de manera sectorial y solicitar al Gobierno estadounidense una exención de la ley antimonopolio. «Buscan mostrarse como empresas buenas que quieren regular el uso de la IA, pero no es más que una forma de autorregularse». Se trata de poner sus propias reglas del juego para determinar así los criterios de acceso al resto de compañías o mercados internacionales. Para ello, se justifican en la cuestión de la seguridad, pero Cancela asevera que dicho asunto «no se regula con un pacto privado».

El marco regulatorio de Europa

El experto en estrategia digital Borja Adsuara vaticina que EEUU no parará en su desarrollo. Y es que en realidad, desacelerar la IA se refiere a la comercialización de la misma, pero no al entrenamiento de los sistemas. En este contexto de competición bifrontal entre los dos grandes polos mundiales, la posición de Europa se convierte en una especie de tercera vía. La Unión Europea «ya está ralentizando el desarrollo de la IA con su regulación», comenta Adsuara. Ejemplo de ello es su Reglamento de la IA, vinculante y que los Estados deben incluir en sus propias legislaciones.

«Europa podría ganar influencia a través de la regulación, pero corre el riesgo de quedarse atrás tecnológicamente si sus normas se vuelven considerablemente más restrictivas que las de EEUU y China», apunta Theresa Seipp. Sin embargo, Ekaitz Cancela critica el Ómnibus Digital que aprobó Bruselas el pasado mes de julio, con el que simplificaba varios trámites burocráticos en materia de la IA y ha aplazado la entrada en vigor de diversas medidas. «En un momento en el que las empresas de EEUU se quieren autorregular, Europa se desregula», lamenta.

No todos los expertos lo ven del mismo modo. Adsuara reconoce que, con este paquete ómnibus, «queda aplazada la fecha de entrada en vigor de algunas obligaciones«. No obstante, cree que «la regulación europea es muy protectora de los derechos fundamentales». Esta es la razón por la que la región «va con mucho más cuidado y menos velocidad que la de EEUU y China», considera.

Al mismo tiempo, esta lentitud no es necesariamente negativa. «Son muchos los que sostienen que, para alcanzar el éxito a largo plazo en la carrera de la IA y la tecnología, una gobernanza fiable y segura podría atraer inversiones y fomentar el desarrollo«, alega Seipp. De esta manera, la estrategia europea consistiría en «cocinar a fuego lento» estas herramientas para que, cuando comience su implantación, haya un marco legislativo a la altura de su complejidad.


Fuente: El posicionamiento ralentizador de la IA busca una regulación interna de EEUU y bloquear a China | Público

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