Bruselas plantea retirar el derecho al voto a los nuevos miembros de la UE si no cumplen las reglas

La Comisión Europea avisa de que la ampliación requerirá reformas y propone recortar el número de comisarios e implantar un sistema rotatorio.


La Comisión Europea no quiere que la ampliación para integrar a Ucrania, Moldavia y los Balcanes pierda impulso por la turbulenta situación geopolítica en Europa. Y se propone acelerarla. Para ello, ha diseñado una nueva estrategia que busca cambiar las reglas para hacer más rápido y previsible el camino hacia la UE, y plantea medidas para integrar a los países candidatos antes de que sean miembros de pleno derecho, pero también recortar su derecho al voto los primeros años de membresía, e incluso suspenderlo si no cumplen las reglas y no siguen los estándares comunitarios. Bruselas advierte de la necesidad de reformas para que el club, que hoy funciona con 27 socios, pueda seguir avanzando con más de 30.

“La ampliación fortalece a Europa”, afirma el borrador de la nueva estrategia para la ampliación al que ha tenido acceso EL PAÍS. “Un mayor número de miembros también plantea mayores exigencias en materia de toma de decisiones, administración, aplicación de la ley, infraestructura y financiación”, señala el documento, que se presentará previsiblemente dentro de unos días. El texto plantea un sistema de integración gradual y la introducción de cláusulas de salvaguarda para evitar bloqueos y retrocesos democráticos en los nuevos miembros.

La propuesta incluye, además, posibles medidas transitorias para los recién llegados en ámbitos como la libre circulación de trabajadores y la agricultura. La Comisión quiere evitar que la entrada de nuevos miembros provoque cambios bruscos en mercados especialmente sensibles.

La guerra de Rusia contra Ucrania y las amenazas del Kremlin han vuelto a resucitar la idea de la ampliación de la UE, que había estado enterrada durante años. La invasión ha convertido el ingreso de los países del Este en una cuestión de seguridad y ha revivido la integración de los Balcanes e incluso desatado el debate sobre el ingreso en Islandia. Los ciudadanos de la isla nórdica, en cambio, apagaron las expectativas de adhesión en un referéndum celebrado en agosto.

Bruselas lleva un par de años trabajando a fondo en la idea de una nueva extensión, pero teme que el entusiasmo de algunas capitales se esté apagando por el camino, con el avance de la ultraderecha euroescéptica, la turbulenta situación política en Francia —que celebrará elecciones el próximo año y donde los ultras de Marine Le Pen obtienen buenos resultados en los sondeos— y la perspectiva de una guerra que no termina.

Para avanzar, la Comisión plantea reformas que eviten en la nueva ampliación los problemas que han acompañado las anteriores extensiones. Pero también advierte, como señaló recientemente la comisaria de Ampliación, Marta Kos, que la presión geopolítica no implica rebajar las condiciones de entrada. “La ampliación es una estrategia de seguridad frente a Rusia”, subrayó en una entrevista con este diario, en la que también remarcó que Ucrania tendrá que completar las reformas exigidas antes de convertirse en Estado miembro.

Bruselas propone, así, ampliar el acceso de los candidatos a programas y políticas de la UE antes de la adhesión. El documento habla de una integración “más sistemática” y plantea que los países que avancen en las reformas puedan incorporarse progresivamente a ámbitos comunitarios como la energía, el transporte o la defensa. También plantea abrir partes del mercado único a empresas de los países candidatos antes de su entrada en la Unión. El acceso estaría ligado a la adopción de las normas europeas y a la capacidad de los países para aplicarlas.

La Comisión ya está probando este modelo en los Balcanes occidentales. Su plan de crecimiento de 6.000 millones de euros ofrece financiación y acceso gradual a algunas partes del mercado único a cambio de reformas. Esta semana, durante su viaje por los Balcanes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó esa fórmula como un anticipo del modelo que Bruselas busca ampliar. “Esta es la integración gradual en su máxima expresión”, dijo en Skopje, al citar su acceso a determinadas infraestructuras europeas, como la zona única de pagos en euros. “Mientras se preparan para unirse a la UE, abrimos partes de nuestro mercado único a sus empresas”, añadió.

La lección de Hungría

Lo más polémico de la estrategia es que la Comisión quiere introducir nuevas salvaguardas en los tratados de adhesión para evitar que un país pueda entrar en la UE y después se aleje de sus compromisos democráticos. El borrador contempla un “compromiso político temporal” por el que un nuevo Estado miembro podría asumir durante un periodo limitado determinadas obligaciones sobre el uso del veto. También estudia una cláusula que permitiría suspender temporalmente algunos derechos de una de sus capitales, incluidos derechos de voto, si se producen retrocesos graves.

Se trata de medidas diseñadas tras el aprendizaje de lo sucedido con Hungría y su retroceso democrático con el Gobierno de Viktor Orbán, que, además, hacía uso de su derecho de veto como chantaje para bloquear decisiones europeas, especialmente en política exterior y relacionadas con Rusia. Es un paso controvertido, porque puede contribuir a crear miembros de primera y de segunda, según remarcan fuentes diplomáticas. Tampoco está claro que las capitales vayan a asumir la propuesta de recortar el número de comisarios y pasar a un sistema de rotación. Eso implicaría que España, por ejemplo, podría perder a su representante en un Colegio de Comisarios que, eso sí, tendría que respetar el equilibrio geográfico.


Fuente: Bruselas plantea retirar el derecho al voto a los nuevos miembros de la UE si no cumplen las reglas | Internacional | EL PAÍS

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