La equidad intergeneracional debe ser transversal en las políticas europeas para garantizar la no regresión social, reducir las desigualdades y reforzar la inversión

Mari Carmen Barrera, ponente del dictamen aprobado por amplia mayoría en el CESE, reclama que la estrategia europea reduzca las desigualdades, refuerce la inversión social y garantice la participación de los interlocutores sociales.


La equidad intergeneracional debe incorporarse como un principio transversal de las políticas de la UE y traducirse en medidas concretas para reducir las desigualdades. Esta es una de las principales conclusiones del dictamen sobre la Estrategia de equidad intergeneracional, presentado este miércoles por su ponente, Mari Carmen Barrera, y aprobado por amplia mayoría por el Comité Económico y Social Europeo (CESE).

El texto señala que esta estrategia no puede limitarse a gestionar las tendencias demográficas o a sensibilizar sobre sus efectos. Debe contribuir a coordinar y reforzar las políticas europeas para combatir las desigualdades sociales, económicas, territoriales y de género, prestando especial atención a las personas y colectivos en situación de vulnerabilidad.

En este sentido, plantea aprovechar mejor instrumentos como el Fondo Social Europeo Plus, la política de cohesión, el Pilar Europeo de Derechos Sociales, la Estrategia Europea de Igualdad de Género y la Estrategia de la UE para la Juventud. La propuesta pasa por vincular estas políticas a objetivos de largo plazo e indicadores sociales que permitan evaluar sus resultados y asegurar que las decisiones adoptadas hoy no reduzcan las oportunidades de las próximas generaciones.

El dictamen reclama asimismo un refuerzo de la inversión pública en ámbitos esenciales como la educación, la vivienda asequible, la salud y la protección social. También subraya la necesidad de preservar y reforzar la política de cohesión como herramienta para combatir las desigualdades territoriales y garantizar unas condiciones de vida dignas con independencia del lugar de residencia.

Otro de los ejes centrales es la participación de los interlocutores sociales y de la sociedad civil. Para ello, se propone establecer un mecanismo europeo de diálogo social sobre equidad intergeneracional y reforzar el papel de la negociación colectiva a la hora de abordar de forma equilibrada el reparto de beneficios y cargas entre generaciones.

Durante el Plenario, Barrera ha defendido que las nuevas iniciativas legislativas de la UE incorporen una evaluación de su impacto sobre las generaciones presentes y futuras, junto con el principio de no regresión social de los derechos reconocidos en la Carta Social Europea. El objetivo es evitar que las decisiones actuales supongan un retroceso en los estándares sociales y garantizar que el avance hacia la equidad intergeneracional se apoye en una protección efectiva de los derechos sociales.

El dictamen plantea, además, la creación de un Consejo Europeo para la Solidaridad Intergeneracional que permita hacer seguimiento de los avances y cuente con la participación de interlocutores sociales, organizaciones juveniles, sociedad civil, expertos y órganos consultivos de la UE.

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