El CESE reclama una respuesta coordinada para romper el ciclo de la pobreza intergeneracional

Mari Carmen Barrera defendió en el pleno una estrategia de equidad intergeneracional con objetivos verificables y compromisos vinculantes, en el marco del debate europeo sobre la erradicación de la pobreza.


El Comité Económico y Social Europeo (CESE) celebró los días 21 y 22 de octubre un debate de alto nivel sobre la erradicación de la pobreza, con la participación de representantes de las instituciones europeas, interlocutores sociales, organizaciones de la sociedad civil y personas con experiencia directa de la pobreza y la exclusión social.

Durante el encuentro, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Roxana Mînzatu, y el presidente del CESE, Séamus Boland, firmaron un memorando de entendimiento para reforzar la cooperación en la aplicación de la estrategia europea contra la pobreza y el fortalecimiento de la Garantía Infantil Europea. El objetivo es avanzar hacia la reducción de la pobreza para 2030 y su erradicación en Europa en 2050.

En este contexto, Mari Carmen Barrera intervino en el pleno para abordar la pobreza intergeneracional y defender una estrategia de equidad que contribuya a romper la transmisión de las desigualdades entre generaciones. Barrera señaló que la Unión Europea dispone de instrumentos para combatir la pobreza, pero que su actuación sigue estando fragmentada y necesita una perspectiva intergeneracional común.

Para ello, propuso coordinar el Fondo Social Europeo, la política de cohesión, el Pilar Europeo de Derechos Sociales y las estrategias europeas de igualdad de género y juventud. También reclamó objetivos verificables, indicadores sociales comunes y compromisos vinculantes, así como vincular estas herramientas al Semestre Europeo y evaluar las inversiones públicas según su impacto sobre las distintas generaciones.

La intervención subrayó la importancia de actuar sobre ámbitos estrechamente relacionados, como el empleo, la vivienda, la educación, los cuidados y la protección social. Incorporar objetivos a largo plazo en estas políticas resulta esencial para reducir la pobreza infantil, la precariedad juvenil, las brechas de género y las desigualdades territoriales.

El CESE insistió, además, en que erradicar la pobreza requiere empleos de calidad, salarios dignos, servicios esenciales accesibles, financiación suficiente y una participación efectiva de las personas afectadas. El próximo marco financiero plurianual de la UE para 2028-2034 será una oportunidad clave para respaldar estos objetivos y convertir los compromisos europeos en resultados concretos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *