Informe sobre el envejecimiento de 2021: Proyecciones económicas y presupuestarias para los Estados miembros de la UE

La Comisión Europea ha publicado el “Informe sobre el envejecimiento de 2021: Proyecciones económicas y presupuestarias para los Estados miembros de la UE (2019-2070)«, el cual presenta el impacto económico y presupuestario a largo plazo del envejecimiento de la población, destacando los retos políticos inmediatos y futuros para los países de la UE.

Las proyecciones del Informe sobre el Envejecimiento se incorporan a una serie de debates y procesos políticos a escala de la UE y apoyan el análisis del impacto del envejecimiento de la población sobre el mercado laboral, el crecimiento económico, el gasto previsto en pensiones, la asistencia sanitaria, los cuidados de larga duración, la educación, etc.

Las proyecciones demográficas a largo plazo revelan que la UE «se volverá cada vez más gris» en las próximas décadas. La población total de la UE se reducirá en un 5 % entre 2019 (447 millones) y 2070 (424 millones). Esta población no solo disminuirá, sino que también experimentará un cambio significativo en su estructura de edad, con una edad media que aumentará en 5 años tanto para hombres como para mujeres para 2070 (alcanzando 47.3 para hombres y 50.3 para mujeres). Se estima que para 2060, un tercio de la población de la UE tendrá más de 65 años.

Asimismo, se prevé que el coste total del envejecimiento (incluidos los gastos en pensiones, atención sanitaria, cuidados de larga duración y educación), que se situó en el 24 % del PIB en 2019, aumente en 1,9 puntos porcentuales para 2070.

En el caso de España, este informe proyecta que “la población española en 2070 será muy similar en tamaño a la de 2019”, sin embargo, se prevé que, debido al envejecimiento de la población española, la tasa de dependencia de las personas mayores aumente significativamente.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) aprobó en el pleno del pasado 19 de enero un Dictamen de Iniciativa ““Hacia un nuevo modelo asistencial para las personas mayores: aprender de la COVID-19”, que os adjuntamos,

De ese Dictamen podemos destacar que en cuanto al modelo de cuidados, la atención a las personas mayores con necesidades de cuidados de larga duración debería considerarse, en el marco de la transición demográfica, un elemento central en la elaboración de políticas de la UE y debatirse en la próxima Conferencia sobre el Futuro de Europa; y propone crear un Observatorio Europeo sobre el cuidado de personas mayores que permita recopilar datos, comparar buenas prácticas entre modelos estatales diversos; detectar deficiencias estructurales y prestar apoyo técnico para facilitar la adopción de orientaciones políticas de la UE. En ese Dictamen, el CESE celebra la iniciativa de la Comisión Europea de establecer una nueva Estrategia Europea de Cuidados. E insta a que se realice a la mayor brevedad posible y a que, en su elaboración, se involucre a las instituciones consultivas europeas, así como al Diálogo Social Europeo, en sus diferentes niveles; también se compromete a crear un Grupo ad hoc, en el horizonte del actual mandato, para llevar a cabo diversas iniciativas relacionadas con los cuidados de las personas mayores y con el envejecimiento y el desafío de la longevidad; y considera necesario que los Estados miembros establezcan o actualicen sus leyes sobre el acompañamiento y la protección de la autonomía de las personas mayores, destinadas a la prevención, la pérdida de autonomía y la autodeterminación de las personas mayores. El CESE propone que la Comisión Europea elabore propuestas sobre la anticipación, la prevención y la pérdida de autonomía de las personas mayores para incluirlas en la estrategia de asistencia sanitaria y en las próximas orientaciones sobre la vida independiente de las personas mayores, derivadas de la Estrategia Europea sobre Discapacidad y que la UE establezca una definición uniforme para delimitar mejor los conceptos de la dependencia y de la necesidad de asistencia de otras personas como consecuencia de la pérdida de autonomía, teniendo en cuenta la diversidad de enfoques en los distintos países y su libertad a la hora de decidir cómo diseñar sus sistemas de protección social.

En cuanto a las estructuras, el CESE considera que responder a la demanda de desinstitucionalizar los cuidados de mayores en residencias implica la prestación de servicios de proximidad adecuados y promover la autonomía, independencia, la capacidad de gobernarse y relaciones sociales de las personas mayores con dependencia. La economía social puede desempeñar un papel clave en esta transición. Las debilidades de los sistemas de cuidados expuestas por la pandemia deben abordarse a través los fondos de la UE pertinentes como los Fondos Estructurales y de Cohesión Europeos, el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y el programa de la UE en el ámbito de la salud (EU4Health).

En cuanto a los recursos, el CESE considera que se debe asegurar una financiación pública suficiente, dentro de los sistemas de Seguridad Social, acorde con la demanda existente y con prestaciones de calidad y recomienda condicionar tanto la adjudicación de plazas a centros concertados como la renovación del contrato al cumplimiento de las ratios de personal y otros criterios que garanticen la mejor calidad posible. Es necesario un debate bien estructurado, en diversos niveles y entre varios actores, para afrontar una financiación de los cuidados a personas mayores que llegue a todos estableciendo medidas para garantizar una formación adecuada de los cuidadores, desarrollando itinerarios formativos, especializados e institucionalizados, para el personal de cuidados, y que se exija un certificado oficial, de competencias básicas, para poder trabajar en los servicios de asistencia social para personas mayores. Recomienda así mismo utilizar pasarelas de reconocimiento de dichas cualificaciones entre países y que el Fondo Social Europeo destine financiación a la formación de los cuidadores de mayores y considera conveniente que se incorpore al Diálogo Social Europeo la temática de los trabajadores de cuidados de la UE, en sus diversas variantes, incluido el derecho a la negociación colectiva así como necesario que todas las partes involucradas en los cuidados de personas mayores hagan un mejor uso de las innovaciones derivadas de las tecnologías digitales.

El envejecimiento de la población plantea un importante desafío para la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas, pero también para el bienestar de las personas mayores y es por ello que, en este ámbito, desde UGT consideramos esencial la promoción del desarrollo personal y social de las personas mayores. Reivindicamos políticas públicas que garanticen la protección y el ejercicio de sus derechos la no discriminación por razón de edad; la igualdad de oportunidades y atención a las situaciones de mayor vulnerabilidad; y la participación activa de los mayores en todos los ámbitos. A su vez, reclamamos un sistema sanitario y de dependencia integral, y un sistema de pensiones que garantice el poder adquisitivo de las pensiones actuales y futuras.

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